Villoslada de Cameros
Situación y población
Está emplazada un lugar privilegiado, en una ladera sobre el Iregua, en sus términos se encuentra el Parque Natural de Sierra Cebollera, y su encanto ha cautivado a artistas. La población en 2008 es de 368 habitantes.
El pueblo
Si Ortigosa es una de las joyas de la corona, Villoslada es una de las niñas bonitas. Todo parece beneficiarla. Parece una villa tranquila pero disfruta de una actividad admirable. La arquitectura civil es un buen ejemplo para entender las construcciones habituales en el Camero Nuevo. Es un modelo a seguir.
Y eso que también ha debido levantar vuelo tras el hundimiento en siglos pasados. Villoslada pasó de ser, según cuentan sus habitantes y la Historia, una de las localidades más boyantes gracias a su destacadísimo número de ovejas -hasta 100.000 decían-, con una fábrica de paños de máxima calidad y una de las rentas más altas de la región, a convertirse en una localidad venida a menos. Pero de eso ya hace tiempo y se ha convertido en un referente en Cameros. Muchos de los que pasaron por Villoslada quedaron prendados de ella. No es de extrañar entonces que, recorriendo sus calles, escuches acentos distintos con matices que van desde el alemán al castellano de América del Sur.
La vivienda tipo de esta villa, y podía considerarse con matices y variantes la de Cameros, es una construcción en piedra y madera de roble, de grandes dimensiones y que suele tener cuatro plantas. La gran planta baja albergaría la cuadra; la vivienda se desarrollaría en los dos pisos siguientes, mientras que el último sería el desván. La vida familiar se realizaba en torno a una gran chimenea central de forma de troncote pirámide. Villoslada ha visto un florecimiento de su arquitectura civil y es espectacular el número de casas rehabilitadas con un gusto exquisito siguiendo la estructura tradicional de la casa camerana.
Como última curiosidad, la iglesia de Nuestra Señora del Sagrario cuenta con una joya que debe ser visitada si se para en la villa. Es una sarga, una tela pintada que cubría el retablo mayor en Semana Santa. Por su tamaño y por la calidad de sus pinturas, está considerada como la mejor de España y data del siglo XVI. Por cierto, si se tiene oportunidad y se coincide en fechas, no se pueden perder alguna de las romerías a la ermita de Lomos de Orio y saborear una de las tradiciones más arraigadas de la cultura riojana en uno de los parajes más hermosos. La caridad grande y la caridad pequeña sirven para disfrutar de un hermoso día junto a los serranos, que reciben al visitante con los brazos abiertos. Pero nos detendremos en próximos capítulos en esta tradición.
Historia
El poblamiento de la zona donde hoy se emplaza Villoslada fue prerromano, aunque no hay certeza sobre su estabilidad pues se trataba de sociedades en que primaba originariamente la actividad ganadera estacional. Es probable que ya en el siglo II o III d.C. se haya creado algún pequeño núcleo poblacional cercano al río Iregua para cultivar las tierras aledañas y procurarse un sustento alimentario seguro. Una calzada romana de aquella época, de la que aún quedan vestigios (que se iniciaba en Numancia llegaba a Lumbreras y luego se dirigía hacia Villoslada para cruzar el río Iregua, probablemente por el sector donde hoy se encuentra el denominado “puente romano”), sugiere la existencia de un antiguo asentamiento humano, hipótesis que se ve reforzada por la presencia de una estela funeraria prerromana en el lugar de San Cristóbal, cercano al pueblo.
Su primera aparición en un documento se produce en el año 1366, con el nombre de Villaoslada, siendo una de las villas que Enrique II de Trastámara entrega a Pedro Manrique como compensación por desertar de la causa de Pedro I el Cruel. Posteriormente perteneció a los Duques de Nájera, hasta la abolición de los señorios en 1811. A mediados del siglo XIX Villoslada contaba con 1419 habitantes y 40 telares, fabricantes de paños reales. Como dato curioso decir que los mozos de la localidad estaban exentos de ir al ejército para trabajar en estas fábricas. Arte
Iglesia parroquial de Nuestra Señora del Sagrario
Fue construida en el siglo XVI, a modo de ampliación utilizando las antiguas murallas de otra anterior románica del siglo XI-XII conservándose de esta su pila bautismal, la torre, y algunos canecillos decorativos. En el interior destaca por su retablo de estilo barroco, como también sus altares laterales, el órganos del siglo XVIII y la Sarga, fino ejemplar de lienzo fabricado en Amberes hacia 1570 con las escenas de la Pasión. Ermita de Lomos de Orio
Situada a 9 km de la localidad, fue construida en mampostería en el Siglo XVIII. El primer domingo de julio se celebra una romería, denominada de la Caridad Grande, en la cual se reparte pan y carne de cordera. Más de 10.000 personas se dan cita cada año.
Estela romana del cerro Mojón Alto
Lápida funeraria romana con inscripciones mixtas celtibéricas y romanas del siglo II-III ubicada en un podio a dos kilómetros de la localidad en el cerro de Mojón Alto. Hoy sólo subsisten otros pocos ejemplares similares a esta en pueblos cercanos que prueban el antiguo poblamiento del pueblo pelendón, de origen celta.
Entramado urbano arquitectónico
De singular interés resultan sus edificaciones, destacando algunos ejemplos del siglo XVI de arquitectura popular y grandes casonas ganaderas señoriales, algunas con escudo, especialmente aquellas alzadas durante el siglo XVIII, la centuria dorada de Villoslada. Cabe destacar el actual Ayuntamiento de comienzos del siglo XVII, bellamente restaurado, que fuera mandado contruir por la familia Moreno-Montenegro, el actual Hostal Hoyos de Iregua de comienzos del siglo XVIII, los dos caserones que pertenecieron a la familia García del Valle y un buen número de viviendas menores aunque de gran contundencia también levantadas entre los siglos XVII y XVIII.
Merecen observarse las “casas de los chilenos” erigidas durante la primera mitad del siglo XX por emigrantes prósperos como casas descanso para sus vacaciones. Se encuentran en un primera línea frente al río.
Real Fábrica de telas
Situada en el acceso a la localidad en el lugar conocido comunmente como el boquete. Es una monumental edificación construida a comienzos del siglo XVII que en sus buenos tiempos tenía más de 2.000 metros cuadrados dedicados al lavado de lanas y a la confección de finas telas de lana merina contando con 32 telates a mediados del siglo XVIII. Es un caso único en la Sierra por su antiguedad y tamaño y hoy es claramente un ejemplo de arqueología industrial que requiere una urgente restauración.
Fiestas
Las fiestas patronales están dedicadas a la Virgen y San Roque y se celebran usualmente entre los días 13 y 17 de agosto con verbenas y partidos de pelota protagonizados por pelotaris profesionales. La feria ganadera se celebra el 11 de septiembre Virgen de Lomos de Orio: multitudinaria romería a su ermita el primer domingo de julio, a la que acude gente de todos los lugares de La Rioja. Es el día de la "Caridad Grande" y se reparte carne y pan a todos los romeros para cumplir una promesa hecha a la Virgen en el siglo XVI. |