De los Reyes Católicos a Sagasta
La época de Reyes Católicos (1476-1513) se caracteriza por la centralización del poder en manos de los monarcas, lo que hizo descender la importancia de los señoríos. Las cameranos y sus núcleos de población de los valles del Iregua y del Leza, habían mantenido un alto concepto de su libertad, de sus derechos sobre el territorio. Esta situación fue reconocida y respetada por el Señorío de Cameros. Pero, a mediados del siglo XVIII, únicamente tres localidades pertenecían a los Condes de Aguilar, los herederos del antiguo Señorío: Pinillos, Viguera y Villanueva de Cameros. Como villas de realengo, bajo jurisdicción directa de la Corona, aparecían Gallinero, Lumbreras y Torrecilla. El resto se repartían entre otros señoríos, de menor entidad y relevancia que el de Cameros.
Hablar de la Historia de Cameros es hacerlo en definitiva de la ganadería, de la trashumancia y de la industria textil surgida a raíz de la dedicación especialmente al ganado bovino. Con la creación del Concejo de la Mesta en el siglo XIII a cargo del monarca castellano Alfonso X cuando se produjo un salto cualitativo. Los privilegios derivados de esta institución fueron determinantes para el desarrollo de Cameros y su riqueza a lo largo de los siglos posteriores. El conjunto de las sierras riojanas fueron un emporio reconocido más allá de las fronteras españolas. Sus paños llegaban hasta las lejanas tierras del norte de Europa y a las descubiertas en el continente americano.
Pero el principio del fin llegó con la abolición de los privilegios de la Mesta en el siglo XVIII, bajo reinado de Carlos III, dentro de la supresión de legislaciones locales, fueros y prerrogativas para homogenizar el aparato administrativo del Estado. En el siglo XIX la industrial textil camerana y del resto de las sierras riojanas fue barrida por los procesos de tecnificación y la proximidad de los nuevos centros de producción a los distribución, como por ejemplo el caso de las del entorno de Barcelona. Ya no bastaba con la disponibilidad de la materia prima, la lana, y la elaboración artesanal. Además, la estructura de los centros de producción riojanos, empresas familiares en su gran mayoría, no podían competir frente a las factorías.
Las consecuencias para Cameros y el resto de las sierras riojanas de estos procesos fueron la emigración de sus habitantes, especialmente al norte de la región, a los centros industriales del resto de España y a América, con Argentina y Chile como principales puntos de destino. En el siglo XX la situación se recrudeció, la pérdida de población se convirtió en estructural y los descendientes de Cameros se establecieron en otros núcleos, pero sin perder su vinculación con las tierras de sus padres y abuelos.
Precisamente en aquellas tierras, en Torrecilla en Cameros, nació uno de los cameranos y riojanos más ilustres, Práxedes Mateo Sagasta. Torrecilla fue la cabeza de partido judicial del territorio camerano y fue considerada como la “capital” de la zona. Por población y posición geográfica ostentó esta titularidad, pero otras localidades se la disputaron, como por ejemplo Villoslada y Ortigosa. Don Práxedes, uno de los artífices y protagonistas de la España de la Restauración en el último cuarto del siglo XIX, en varias ocasiones Presidente del Gobierno y ministro en diversos gabinetes, fue el máximo exponente del Partido Liberal en ese período. La adscripción de La Rioja a esta ideología venía ya desde la Primera Guerra Carlista, de 1833 a 1839, cuando la mayor parte de la región apoyó a los liberales, que defendían la causa de Isabel II, frente a los carlistas, partidarios del hermano de Fernando VII, Carlos de Borbón. La figura del General Espartero en La Rioja fue clave. El triunfador de la primera contienda carlista pasó parte de su vida en esta región y se convirtió en riojano de adopción, tras contraer matrimonio con doña Jacinta Martínez de Sicilia. La sepultura de ambos se encuentra en la Concatedral de Santa María de la Redonda en Logroño, donde contrajeron matrimonio.
Precisamente fue Espartero uno de los padrinos políticos de Sagasta. La herencia de este político para La Rioja se observan en la actualidad. El Puente de Hierro de Logroño, la Tabacalera, la Escuela de Artes y Oficios, el Instituto de Secundaria que lleva su mismo nombre, etc., son algunos de los ejemplos que han llegado hasta nuestros días. Este político ha sido, y es, denostado en no pocas ocasiones por representar un período de la Historia de España caracterizado por el caciquismo político, la compra de votos y la corrupción. La España del Desastre del 98, con la pérdida de las últimas colonias, Cuba y Filipinas, se vio personificada en parte en el propio Sagasta, entonces Presidente del Gobierno.
Sin embargo, La Rioja y Cameros muestran su orgullo por uno de sus hijos predilectos, por la capacidad demostrada para saber llegar hasta las más altas esferas del poder del Estado. En la actualidad, su villa natal acoge un centro de interpretación sobre Sagasta en su propia casa natal, en la que se recrea y recuerda su vida y su labor, especialmente como Presidente del Gobierno.
De los que tuvieron que emigrar, algunos regresaban a sus lugares de origen. Eran los indianos, y los que habían hecho fortuna construían escuelas, fuentes y frontones en sus localidades. Pasear por los bellos pueblos cameranos del valle del Iregua nos permite descubrirlos, identificar en algunos casos los nombres de los donantes y la fecha de su construcción. |