La berrea del ciervo
Cómo observar la berrea
No existe unas pautas rigurosas para ver y escuchar los sonidos de la berrea, así que hemos seleccionado unos consejos extraídos de la experiencia de expertos conocedores del medio y de los habitantes de la zona, no son normas cerradas e infalibles, pero todas ellas serán de gran ayuda si nos aventuramos en esta actividad.
La brama o berrea depende de dos factores básicamente. La zona y la climatología. Normalmente cuanto más al norte, antes comienza, es decir variando entre los dos meses antes apuntados. En cuanto a la meteorología, tenemos un dicho sobre los venados: “Cuando se enfrían los lomos, se calientan los bajos”. Este sabio refrán popular quiere decir que cuando empieza el frío de otoño, y sobre todo la lluvia es cuando verdaderamente comienza la berrea.
Siempre es aconsejable realizar esta actividad bien en las horas iniciales del día (llegar de noche para ver amanecer ya preparados) o bien, al atardecer prácticamente al anochecer, de esta forma podremos tener más posibilidades de éxito, es posible que en días lluviosos y fríos esta práctica se extienda al resto del día, pero no es lo habitual.
El bramido es parecido al de un toro, que con alguna práctica algunos se atreven a simular… Existen dos tipos de tonos que si se manejan de manera adecuada, podemos atraerlos hacia nosotros o bien nos pueden ayudar a discernir el animal que los realiza:
Un único bramido intenso y fuerte: llamada del macho al grupo de ciervos indicando su soledad.
Un bramido más suave, seguido de otros de menor intensidad. Contestación del ciervo “propietario” del harén; el cuál está incitando al su posible contrincante a luchar por ellas. Por lo tanto una vez que escuchamos el bramido, lo que tenemos que hacer es simular el contrario para retar al contrincante.
Para llevar esto a cabo, tenemos que hacer lo que se denomina una “entrada” que es lo mismo que una aproximación. Una vez localizado el supuesto contrincante comenzaremos el acercamiento siempre con el aire en la cara, para no delatarnos con nuestro olor, y cada cierto tiempo realizaremos un berrido. Si la aproximación se lleva a cabo sin que queramos simular el bramido, también es posible.
Un truco, deberemos caminar casi exclusivamente, si ya estamos próximos al cérvido, cuando éste esta berreando, puesto que así no oyen. Pero cuidado que si bien los venados en esta época están un poco despistados, las ciervas no, y son a estas a las que hay que vigilar para que no nos descubran.
No podemos descuidar detalles que aunque puedan pareces obvios, olvidarnos de ellos puede que nos trunque esta actividad:
• Debemos de vestir colores neutrales, a ser posible evitando colores llamativos y utilizando tonos verdes o pardos que nos ayuden a camuflarnos.
• Hacer ruido o hacerlo en grupo numeroso reduce nuestras posibilidades y lo que es peor, molestamos a la fauna del lugar, algo que no podemos hacer.
• Utilizar perfumes y desodorantes facilitará la labor a los escurridizos ciervos en su afán por mantener su intimidad.
• La tranquilidad y la paciencia serán fundamentales, no siempre se consigue a la primera.
Esta actividad no es una atracción de parque de ocio, necesitamos aparcar relativamente lejos, caminar y buscar con cierta táctica y puede que tengamos suerte, con lo cual no debemos molestar a los animales en esos momentos tan “íntimos”… situarnos en su lugar nos ayudará a entender.
Ya que la población de ciervos es bastante numerosa en el valle podemos intentar observar a estos animales entre claros de bosques y praderas de montaña donde encontremos grandes arbustos para cobijarnos de las miradas de los animales. |